{"id":1550,"date":"2000-02-10T22:38:48","date_gmt":"2000-02-10T21:38:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.interxarxes.com\/?p=1550"},"modified":"2019-02-17T22:41:58","modified_gmt":"2019-02-17T21:41:58","slug":"materials-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.interxarxes.com\/index.php\/2000\/02\/10\/materials-2\/","title":{"rendered":"Materials"},"content":{"rendered":"\n<h2 style=\"text-align:center\">\n<em>Los\nj\u00f3venes y la creaci\u00f3n*<\/em><\/h2>\n\n\n\n<h4 style=\"text-align:center\">\nJos\u00e9\nRam\u00f3n Ubieto<\/h4>\n\n\n\n<p>\nLos\nj\u00f3venes son creadores por naturaleza. Pero no por naturaleza\nbiol\u00f3gica o gen\u00e9tica, sino pulsional. Pulsi\u00f3n en psicoan\u00e1lisis\nquiere decir que tenemos un cuerpo que goza, que no para \u2013incluso\nen estado de reposo, aunque en menor medida- de afectarse por todo\ntipo de est\u00edmulos. En la base de todos ellos \u2013y sin ignorar la\nbioqu\u00edmica cerebral- hay siempre palabras que resuenan y que para\ncada uno tienen un valor propio.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMuchos\ncreadores nos han mostrado c\u00f3mo en el origen de su obra hay algunas\npalabras claves que les han acompa\u00f1ado desde la infancia. Muchas\nveces sin que supieran bien su sentido, eran como faros que\niluminaban una parte del camino si bien necesitaron su obra, sus\ncreaciones, para tejer un relato propio. Eso primario es la base\npulsional de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nM\u00e1laga\nes la ciudad natal de un genio como Picasso, quien qued\u00f3 marcado por\nuna serie de acontecimientos traum\u00e1ticos entre los que est\u00e1n su\npropio nacimiento, donde a punto estuvo de morir, o la muerte precoz\nde su hermana. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nSu\npasi\u00f3n posterior por la pintura, su vitalidad e intensidad, su\ninter\u00e9s especial por el cuerpo humano fue ya un tratamiento de esa\nmuerte entrevista y del lugar en que quedo situado en su familia. Una\nb\u00fasqueda orientada, como nos recordaba nuestro estimado colega\nmalague\u00f1o Hilario Cid, por el deseo y en especial por el deseo\nsexual.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\nj\u00f3venes est\u00e1n sin duda muy necesitados de creaci\u00f3n porque para\nellos lo pulsional, a partir de la metamorfosis de la pubertad,\naparece en primer plano. El cuerpo p\u00faber ya no es el cuerpo hablado\ny cuidado por los otros. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nAhora\nes un cuerpo que habla, grita y para colmo no es siempre muy\ncomprensible. Su enigma lo hace inquietante porque la lengua\nfamiliar, la que recibimos y adoptamos, se muestra insuficiente y\npoco adecuada para decir de manera aut\u00e9ntica lo que experimentan en\nel cuerpo. Los j\u00f3venes quedan as\u00ed exiliados de esa lengua del otro\ny al mismo tiempo exiliados de su propia satisfacci\u00f3n, que ahora les\nresulta extra\u00f1a, apremiante y huidiza. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nAsa\nLarsson, la escritora sueca de <em>Aurora\nboreal,<\/em>nos\nlo transmite muy bien: \u201cPor las ma\u00f1anas su cuerpo se despierta\nmucho m\u00e1s temprano que ella. La boca se le abre ante el cepillo de\ndientes. Las manos le hacen la cama. Las piernas la llevan hasta el\ninstituto\u2026 A veces se queda de pie en medio de la calle,\npregunt\u00e1ndose si no es s\u00e1bado. Plante\u00e1ndose si de verdad tiene que\nir al instituto. Pero es curioso, sus piernas siempre tienen raz\u00f3n.\nLlega al aula correcta el d\u00eda correcto a la hora correcta. Su cuerpo\nse las apa\u00f1a bien sin ella\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\ncuerpo es ahora el nuevo partenaire del adolescente que se emociona y\ntrata de manipularlo para calmarlo, cuando le agobia demasiado. Esa\nmanipulaci\u00f3n admite hoy muchas variantes, algunas de ellas ligadas a\nla creaci\u00f3n art\u00edstica: desde el <em>piercing<\/em>\nhasta el tatuaje, pasando por formas m\u00e1s extremas como los cortes o\nescoriaciones en la piel. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nTambi\u00e9n\nese cuerpo puede envolverse y marcarse como mandan los c\u00e1nones de la\nmoda. Incluso puede muscularse, adelgazarse u ofrecerse al otro para\nsu satisfacci\u00f3n. El recurso a los t\u00f3xicos, medicamentos o drogas,\nes tambi\u00e9n habitual. En todos los casos se ve c\u00f3mo las palabras no\nterminan de dar una significaci\u00f3n a esa novedad que experimentan, y\npor ello la acci\u00f3n es inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>\nHaruki\nMurakami, en <em>Tokio\nBlues<\/em>,\nes sensible a estas dificultades: \u201cNo puedo hablar bien. Me pasa\ndesde hace un tiempo. Cuando intento decir algo, solo se me ocurren\npalabras que no vienen a cuento o que expresan todo lo contrario de\nlo que quiero decir. Y si intento corregirlas, me l\u00edo a\u00fan m\u00e1s, y\nm\u00e1s equivocadas son las palabras, y al final acabo por no saber qu\u00e9\nquer\u00eda decir al principio. Es como si tuviera el cuerpo dividido por\nla mitad y las dos partes estuvieran jugando al corre que te pillo.\nEn medio hay una gruesa columna y van dando vueltas a su alrededor\njugando al corre que te pillo. Siempre que una parte de m\u00ed encuentra\nla palabra adecuada, la otra parte no puede alcanzarla\u2026 esto nos\nsucede a todos, le responde \u00e9l.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\neste pasaje adolescente surgen los impasses ante ese real que\nintroduce la pubertad. Es all\u00ed donde surgen tambi\u00e9n las tentaciones\nde manipular el cuerpo del otro bajo formas diversas: ninguneo,\nagresi\u00f3n, exclusi\u00f3n, injuria para poner a resguardo el suyo. El\nacoso que ellos sienten lo proyectan en el acosado, que se convierte\nen el chivo expiatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>\nFreud\nutilizo una met\u00e1fora muy po\u00e9tica y muy precisa para hablar de este\nmomento. Dijo que un adolescente es alguien que se encuentra en medio\nde un t\u00fanel (oscuro por tanto) en el que tiene que cavar dos salidas\nal mismo tiempo. Por un lado tiene, como hizo el propio Picasso, que\nencontrar un lugar en la sociedad, hacerse cargo de su condici\u00f3n\nfutura de adulta. Para lo cual, \u201cmatar\u201d al padre inventando\nnuevas formas de hacer, deviene una necesidad. Tiene que enfrentar\nese saber heredado para ver que novedad puede incorporar.<\/p>\n\n\n\n<p>\nA\nveces esta confrontaci\u00f3n implica derruir todo lo anterior, como hizo\nel propio pintor y como vemos tambi\u00e9n en muchos artistas de\n\u201cvanguardia\u201d, si bien en algunos casos su \u201cmiedo a las\ninfluencias\u201d les oculta la herencia recibida y asumida\ninconscientemente. Aqu\u00ed encontramos una raz\u00f3n poderosa para la\ncreaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de una identidad nueva, diferente ya de\nla recibida.<\/p>\n\n\n\n<p>\nPero\nFreud habl\u00f3 de una segunda salida del t\u00fanel, m\u00e1s complicada y m\u00e1s\nexigente para los adolescentes. Es la salida que implica habitar su\ncuerpo, asumir subjetivamente, uno por uno, su condici\u00f3n sexual. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEso\nno siempre es f\u00e1cil porque los temores, los miedos a no dar la\ntalla, a enfrentar ese real sexual, muchas veces los llevan al\nparasitismo de los objetos (gadgets, medicaci\u00f3n, t\u00f3xicos), la\ninhibici\u00f3n (del acto y del pensamiento) o incluso los pasajes al\nacto y las violencias.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\neste trabajo de \u201chacerse un cuerpo\u201d es donde encontramos la\nfuente pulsional m\u00e1s poderosa de la creaci\u00f3n, y de eso que llamamos\nidentidad que no es sino la ilusi\u00f3n de \u201cser alguien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLes\ncomento una vi\u00f1eta de mi pr\u00e1ctica cl\u00ednica con adolescentes y\nj\u00f3venes que nos muestra ese proceso de creaci\u00f3n bajo transferencia,\nes decir gracias al dispositivo anal\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSilvia\nes una joven paciente de 15 a\u00f1os, con una est\u00e9tica <em>emo<\/em>\nmuy clara, que viene a verme porque no puede evitar autolesionarse.\nEsta elecci\u00f3n particular de pertenecer a los <em>emo<\/em>,\ncumple para ella una funci\u00f3n importante. Le ayuda a nombrar algo de\nsu angustia en este momento del encuentro traum\u00e1tico con su ser\nsexuado. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEs\nun recurso imaginario y simb\u00f3lico transitorio, que la aloja en una\n\u201ctribu\u201d (ella que est\u00e1 un poco hu\u00e9rfana) y le permite hacerse a\nuna forma de joven, diferente a la horma que tra\u00eda como ni\u00f1o, y de\nesta forma envolver su cuerpo y protegerse. Esto le aporta un\nsemblante f\u00e1lico de poder hacer lo que en otras condiciones no puede\no no se atreve, por la alienaci\u00f3n que hay a la mirada materna, muy\npresente para ella. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEsta\n\u201ccreaci\u00f3n\u201d la podemos entender como una modalidad\nidentificatoria que se convierte en una especie de salvavidas en la\nentrada de la adolescencia. Para Silvia \u201cser\u201d una <em>emo<\/em>\nes una identificaci\u00f3n imaginaria que le ayuda aunque no logra con\nella adquirir un estatuto de nominaci\u00f3n, una identidad estable (aqu\u00ed\nhay que recordar que esa estabilidad identificatoria no existe por la\nnaturaleza misma del ser hablante, siempre dividido). \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEs\npor ello que explica que desde hace un a\u00f1o se corta casi a diario en\nmanos y piernas. \u201cEs como una adicci\u00f3n que me alivia de la\nangustia. Es como si desapareciese todo y pudiera desconectarme. Me\nda miedo porque no siento el dolor y podr\u00eda hacerme da\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEsas\nautolesiones son tambi\u00e9n el l\u00edmite de la creaci\u00f3n de su personaje\n<em>emo<\/em>.\nEn la conversaci\u00f3n que mantenemos, su angustia se va apaciguando al\ntiempo que inventa otras creaciones ligadas al dibujo y a la imagen\nfotogr\u00e1fica. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nYo\nle animo a seguir con su afici\u00f3n al dibujo para el cual tiene un\ngran talento. Dibuja mascaras de mujeres j\u00f3venes con semblante\ntriste y acompa\u00f1adas de alg\u00fan lema como \u201cS\u00e1lvame y gu\u00e1rdame\u201d,\nrestos de la religi\u00f3n de sus abuelos. Adem\u00e1s maquilla a la madre,\nque lo necesita para su trabajo, y ensaya en sus dibujos ese rostro\nmelanc\u00f3lico pero de una gran belleza art\u00edstica. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nRecientemente\nha a\u00f1adido otra afici\u00f3n: pasea por bosques solitarios recortando,\ncon su c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, im\u00e1genes que, como dice ella, enmarcan\nel vac\u00edo y la soledad. Es a partir de sus producciones que vamos\nhistorizando algo de eso que antes solo se escrib\u00eda en el cuerpo y\nque le permite otra manera de inscribirse en el otro y metaforizar\nalgo de su padecimiento. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nYa\nno se trata de llevar la mirada del otro sobre su herida corporal\nsino de desplazarla al objeto cuadro o foto donde el goce de mirar no\ncompromete su cuerpo de la misma manera. Ella puede quedar separada\nde esa producci\u00f3n. Silvia\nnos ense\u00f1a, con sus creaciones particulares, c\u00f3mo inventar puede\nayudarle a tratar lo pulsional, que es siempre la base y el resorte\nde cualquier creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nPara\nel psicoan\u00e1lisis, la invenci\u00f3n no es algo que surge ex nihilo, sino\nun bricolaje que se hace con los recursos existentes: con el cuerpo y\nsu satisfacci\u00f3n y con el lenguaje y las palabras dichas o recibidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\n*Trabajo\npresentado en Centro cultural La T\u00e9rmica. M\u00e1laga, 17\/5\/18.\n<\/p>\n\n\n\n<h2 style=\"text-align:center\">\n<em>\u00bfY\nlos padres? \u00bfC\u00f3mo pueden ellos ayudar a salir de la infancia a sus\nhijos?*<\/em><\/h2>\n\n\n\n<h4 style=\"text-align:center\">\nLidia\nRam\u00edrez<\/h4>\n\n\n\n<p>\nSi\ndecimos que la adolescencia significa ese lugar de tr\u00e1nsito entre lo\nque se deja atr\u00e1s, la infancia y lo que aparece a la vista del mundo\nde los adultos, entre lo que ya no se tiene del todo y lo que todav\u00eda\nno se ha alcanzado \u00bfqu\u00e9 les pasa a los padres?<\/p>\n\n\n\n<p>\nSi\nles preguntamos a ellos c\u00f3mo esperan la adolescencia de sus hijos,\nnos dicen: \u201ccon la barrera puesta\u201d indicando as\u00ed una\npredisposici\u00f3n a pensar en su hijos adolescentes primero como un\npeligro\u2026\u201dpara que no se salgan con la suya\u201d \u201chay que ponerles\nfreno\u201d pero tambi\u00e9n como un temor \u201cpara que no se nos vayan de\nlas manos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\nHannah\nArendt que escribi\u00f3 en 1960 un interesant\u00edsimo art\u00edculo titulado\n\u201cLa crisis de la educaci\u00f3n\u201d plantea  \u201ces parte de la condici\u00f3n\nhumana que cada generaci\u00f3n crezca en un mundo viejo, de modo que\nprepararla para un nuevo mundo s\u00f3lo puede significar que se quiere\nquitar de las manos de los reci\u00e9n llegados su propia oportunidad\nante lo nuevo\u201d \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPara\nlos padres la adolescencia de sus hijos  supone una doble p\u00e9rdida,\npor un lado,  una p\u00e9rdida en relaci\u00f3n a su propia juventud. Siempre\nla generaci\u00f3n siguiente nos marca un paso adelante y una p\u00e9rdida en\nrelaci\u00f3n a un tiempo. Por otro lado, los padres pierden ese lugar en\nel que alojaron a ese ni\u00f1o objeto de sus cuidados y de su amor que\nlos colmaba y sobre el que ejerc\u00edan una influencia certera.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSin\nembargo, no todo es p\u00e9rdida para los padres en ese tiempo delicado\nde la adolescencia. Entre \u201cque no se nos vayan de las manos\u201d y\napostar por lo in\u00e9dito que los hijos traen entre manos, en este\nespacio, es donde se espera a los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEsos\nadolescentes que fueron las madres y los padres parecen haber hecho\nborr\u00f3n y cuenta nueva respecto de su propia salida de la infancia. O\nse la presentan idealizada a sus hijos \u201cyo nunca le hubiera hecho\nuna cosa as\u00ed a mi padre\u201d o evitan hablarles de lo mal que les iba\nen la escuela, o quieren darles todo aquello de lo que ellos\ncarecieron, o evitarles todos los riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p>\nCuando\nconsienten a la conversaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n deja de ser por el lado\nde las normas, lo que nos dicen es otra cosa \u201cyo era peor que ella\u201d\no \u201cno s\u00e9 por qu\u00e9 me asusto, si mis padres hubieran sabido en qu\u00e9\nestaba, se mueren\u201d Entonces las r\u00edgidas normativas, el haber qui\u00e9n\npuede m\u00e1s, cede en consideraciones que permiten dar el tiempo,\nconsentir a las extra\u00f1ezas, dar cabida a las extravagancias para que\nlo que los hijos traen entre manos y que desconocen, vaya tomando una\nforma, un color y un sabor propios relativos a su goce y a su propia\nsatisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\ntrabajo de artesanos que realizan los hijos no ser\u00e1 igual que el que\ntuvieron que hacer los padres pero lo tendr\u00e1n que hacer ellos y\ntienen derecho a detenerse, a no seguir las normas para que lo que\ntraen entre manos aparezca y disfruten con ello. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\npadres pueden ayudar diciendo s\u00ed a esa invenci\u00f3n, molestando lo\nmenos posible esa expresi\u00f3n in\u00e9dita y creativa, tienen que dejar\nque se les vayan un poco de sus manos para que ellos puedan usar las\nsuyas. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\n*Texto\npublicado en La Vanguardia el 02.11.2018<\/p>\n\n\n\n<h2 style=\"text-align:center\">\n<em>Ser\ny dejar de ser adolescente en la Sociedad de la incertidumbre: la\nimportancia del entorno para el desarrollo<\/em><\/h2>\n\n\n\n<h4 style=\"text-align:center\">\n<em>Jorge\nTi\u00f3, psic\u00f3logo cl\u00ednico en Fundaci\u00f3n Sant Pere Claver-Servei\nCatal\u00e0 de la Salut. Psicoanalista (SEP-IPA)<\/em><em>.<\/em><\/h4>\n\n\n\n<p>\nLa\npropuesta de reflexionar sobre la importancia del acompa\u00f1amiento a\nla adolescencia por parte del entorno, cobra especial importancia en\nun momento en el que se est\u00e1n produciendo tantos y tan importantes\ncambios sociales en el mundo occidental. Las transformaciones de los\nmodelos familiares, las revoluciones biotecnol\u00f3gicas, la convivencia\nde m\u00faltiples culturas como resultado de los grandes flujos\nmigratorios, la invasi\u00f3n corrosiva de la filosof\u00eda del Mercado\nLibre que ha puesto en jaque los Derechos Humanos y aumentado el paro\ny la precariedad laboral, est\u00e1n sumiendo a las estructuras sociales\nen profundos y r\u00e1pidos procesos de transformaci\u00f3n que hacen m\u00e1s\ndif\u00edcil acompa\u00f1ar las adolescencias.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEstos\ncambios sociales generan por su rapidez estados de incertidumbre y\ndesorientaci\u00f3n. Y al igual que sucede en la adolescencia ante los\ncambiantes cuerpos y mentes, los adultos tambi\u00e9n nos encontramos con\ngrandes dificultades para imaginar nuevos puntos de destino hacia los\nque dirigirnos en lo social, hu\u00e9rfanos de las  Esta es una etapa\nprivilegiada para observar a la sociedad a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n\nque se produce en el proceso de incorporaci\u00f3n de sus nuevos\nmiembros, revelando las fracturas y contradicciones que el v\u00ednculo\nsocial padece en la actualidad. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nadolescencia, al igual que la infancia, existe como etapa del\ndesarrollo biol\u00f3gico desde la aparici\u00f3n del homo sapiens hace unos\nciento cincuenta mil a\u00f1os. Est\u00e1 determinada gen\u00e9ticamente por los\nritmos de maduraci\u00f3n que marcan el crecimiento<\/p>\n\n\n\n<p>\ndel\ncuerpo y del cerebro. Pero la forma en la que los sujetos la viven,\nsu vivencia psicol\u00f3gica, est\u00e1 determinada por la cultura. La mirada\ndel entorno cultural afecta a las vicisitudes del desarrollo\npsicol\u00f3gico del adolescente. La particular concepci\u00f3n que una\ncultura tiene de la infancia, las ideas sobre lo que significa ser\nadulto, ser hombre, ser mujer, delinean el significado de la etapa de\ntransici\u00f3n que la adolescencia representa entre un estado y el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nadolescente se ve obligado a enfrentarse creativamente a numerosos\ncambios. Nuevos territorios en los mundos adultos a los que puede\nahora tener acceso y variaciones individuales que, a su vez,\nmodificar\u00e1n su manera de ver(se) y percibir(se). El inicio de la\npubertad con la multiplicidad de transformaciones corporales que\ngenera (menarquia, erecciones y poluciones, cambios de voz,\ndesarrollo de rasgos sexuales secundarios\u2026) determina en un primer\nmomento una cierta inhibici\u00f3n de la creatividad y la conducta ante\nla vivencia de descontrol que se experimenta. Se hace necesario\nrecomponer la propia autoimagen tan alterada por esas\ntransformaciones. Pero no tardar\u00e1 en aparecer una tendencia a la\nacci\u00f3n que tiene como objetivo generar experiencia para acometer las\ndos tareas principales que en la adolescencia se emprenden: construir\nun suficientemente satisfactorio sentimiento de identidad y empezar a\nconocer desde esa perspectiva naciente el nuevo mundo adulto al que\nse incorpora y que tambi\u00e9n va a contribuir a crear y transformar.<\/p>\n\n\n\n<p>\nComo\nsabemos ambas tareas est\u00e1n intr\u00ednsecamente relacionadas. La\nidentidad se construye a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con los otros y la\nexploraci\u00f3n del mundo necesita de un sentimiento de identidad\nsuficientemente estable para poder desplegarse sin que la ansiedad se\ndesborde. Una sensaci\u00f3n de coherencia interna, sin contradicciones\ninsostenibles o vivencias de fragmentaci\u00f3n insoportables. Una\nexperiencia de  continuidad en el tiempo que conceda la oportunidad\nde reconocerse como el mismo en cada momento. Una vivencia de\nrealidad lejos de difusas sensaciones de estar so\u00f1ando o alucinando.\nY un sentimiento de gozosa autoestima, de satisfacci\u00f3n con alguna\ncompetencia o caracter\u00edstica personal, a salvo de la culpa o la\nverg\u00fcenza que pudiesen minarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\nYo\nen el mundo y el mundo en m\u00ed. Se crean as\u00ed, en la relaci\u00f3n con el\nentorno din\u00e1micas de potenciaci\u00f3n u obstaculizaci\u00f3n del\ndesarrollo, c\u00edrculos ben\u00e9ficos o c\u00edrculos viciosos. El sujeto\ncorre tanto el riesgo de quedar atrapado por \u201cel mundo\u201d en\nrelaciones de sumisi\u00f3n y alienaci\u00f3n; como por su narcisismo\nindividual, en otra \u201cprisi\u00f3n\u201d que le impedir\u00e1 explorar con\nlibertad, dominado por la exigencia de tener que mantener unas\nrepresentaciones idealizadas sobre s\u00ed mismo. Ambas esclavitudes\nentorpecer\u00e1n las aportaciones de su creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>\nTanto\nel adolescente como su entorno afrontan el reto de un acoplamiento\nrec\u00edproco. De esta manera en cada nueva incorporaci\u00f3n de un\nadolescente a la sociedad se emula el conflicto consustancial al\ng\u00e9nero humano entre tradici\u00f3n y novedad. La creatividad del\nadolescente puede parad\u00f3jicamente separarlo de la comunidad a la que\nevolutivamente pretende integrarse. La novedad siempre va a llevar\nasociado un componente de trasgresi\u00f3n de lo establecido. \u00c9sta puede\nser reconocida como creatividad y reforzarse as\u00ed el sentimiento de\nidentidad o ser rechazada como amenaza, obstaculizando la maduraci\u00f3n,\nla integraci\u00f3n en la comunidad adulta y estimulando el refugio en\nidentidades negativas o en la pasividad. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPor\nel otro lado, rec\u00edprocamente tambi\u00e9n el adolescente puede\ninteresarse por el mundo, ser sensible a su belleza y a su falta de\nbelleza, o vivirlo como amenaza. Que en la relaci\u00f3n entre entorno y\nadolescentes predomine el mutuo inter\u00e9s y el reconocimiento o los\nsentimientos persecutorios de amenaza tambi\u00e9n mutuos depender\u00e1\ntanto de las cualidades del adolescente, de su narcisismo individual,\ncomo de la sensibilidad y la capacidad de contenci\u00f3n del entorno, de\nla rigidez social.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\neste tr\u00e1nsito de la infancia a la adultez, en la adolescencia\nconviven aspectos adultos e infantiles. El entorno acompa\u00f1a por lo\ntanto esta mezcla de manifestaciones que muchas veces es dif\u00edcil de\ndiscriminar. Tan frecuente es infantilizar al adolescente,\nsobreprotegerlo o tratarlo con actitudes paternalistas, como olvidar\nque todav\u00eda es en parte ni\u00f1o o ni\u00f1a y cargarlo con una exigencia\nexcesiva. Es todo un arte esperar, pedir su compromiso, su\nparticipaci\u00f3n, su responsabilidad a un o una adolescente, siendo a\nla vez conscientes de que no se puede exigir la manifestaci\u00f3n de\nalgo que todav\u00eda est\u00e1 en construcci\u00f3n, pero que justamente por eso\ntampoco hay que dejar de esperar y alentar. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nacompa\u00f1amiento adecuado no es aquel que siempre acierta en la\ninteracci\u00f3n sino el que tiene en cuenta esta complejidad, abri\u00e9ndose\na un di\u00e1logo y una escucha en la que \u00e9l o la adolescente nos\ninforma de cuando se est\u00e1 sintiendo tratado como un ni\u00f1o o una ni\u00f1a\no cuando queda superado o superada por la exigencia, invit\u00e1ndonos a\najustar nuestra respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nacompa\u00f1amiento a los aspectos infantiles en la adolescencia se hace\ndif\u00edcil en una sociedad con prisas para que ni\u00f1os y ni\u00f1as crezcan,\nuna sociedad que no quiere perder el tiempo y se siente amenazada por\nel paro y la precariedad laboral. Lo infantil en la adolescencia no\nes una inmadurez, como la que todos los adultos arrastramos con\nnosotros en mayor o menor medida, sino que de la misma forma que un\nni\u00f1o es un ni\u00f1o y no un adulto inmaduro, un adolescente es todav\u00eda,\nen parte, un ni\u00f1o. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nCuando\nlos entornos que acompa\u00f1an la adolescencia se encuentran tambi\u00e9n\ndesbordados por sus dificultades se tornan m\u00e1s intolerantes con lo\ninfantil del adolescente, respondiendo de forma exigente para que el\nadolescente crezca r\u00e1pidamente y de forma expulsiva con sus aspectos\ninfantiles. El o la adolescente que se siente tratado as\u00ed puede\nreforzar su comportamiento infantil, como hacen los ni\u00f1os, como\nestrategia disfuncional para buscar contenci\u00f3n o rebelarse ante la\npresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSe\ncrean entonces c\u00edrculos viciosos de retroalimentaci\u00f3n negativa. Es\nla adolescente que molesta. El adolescente que molesta en la escuela\ny solo hace que acumular partes de expulsi\u00f3n. La adolescente que\nmolesta en la nueva familia reconstituida y que puede empezar a ser\npeloteada entre las casas de sus padres separados. Es la situaci\u00f3n\nque tambi\u00e9n se produce en procesos migratorios en los que j\u00f3venes\nmadres dejaron a sus hijos peque\u00f1os en sus pa\u00edses de origen, y\nluego al poder traerlos cuando ya empiezan a ser mayores y ellas han\npodido organizar aqu\u00ed una nueva vida, esperan que se comporten ya\ncomo adultos y adultas responsables.<\/p>\n\n\n\n<p>\nDe\nforma complementaria al acompa\u00f1amiento de los aspectos infantiles,\nel entorno deber\u00eda poder hacer otro tanto con los aspectos adultos\nque empiezan a manifestarse  como signo de una madurez incipiente. Su\niniciativa, sus opiniones, su creatividad, su solidaridad pueden ser\nestimuladas cuando se encuentran con un espacio de reconocimiento y\nconsideraci\u00f3n. Pero la sociedad actual no siempre dispone de espacio\nemocional y social para ofrecer a sus nuevos miembros. Los adultos\nque se encuentran en situaciones de inseguridad, amenazados por\nm\u00faltiples riesgos, tienden a establecer normas restrictivas y\ncontroladoras que provocan en el adolescente el sentimiento de\nencierro en una infancia de la que no se le deja salir. \n<\/p>\n\n\n\n<p> Por otro lado, las propuestas del adolescente muchas veces son adem\u00e1s radicales, cr\u00edticas, transgresoras en ocasiones. Su natural proceso de diferenciaci\u00f3n y desidealizaci\u00f3n de los padres y las figuras adultas lo fomenta. De esta forma otra situaci\u00f3n de c\u00edrculo vicioso se puede dar entre esta angustia de adolescentes que se sienten encerrados o encerradas y unos entornos controladores y desconfiados.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\ncambios que afectan a todas las estructuras sociales generan\ndificultades especiales para contener las ansiedades de los\nadolescentes. Contener quiere decir poder resistir una emoci\u00f3n\nnegativa, un miedo, un dolor, una angustia y responder a trav\u00e9s de\nla relaci\u00f3n de forma emp\u00e1tica, ayudando a transformar esa emoci\u00f3n\nen otra m\u00e1s soportable, con algo m\u00e1s de paciencia, de esperanza, de\noptimismo, de confianza, de ilusi\u00f3n. \u201cEntiendo lo que sientes, y\naunque yo no lo siento exactamente igual, te comprendo\u201d. Algo\nsumamente dif\u00edcil si los miembros adultos de la familia tambi\u00e9n\nest\u00e1n atenazados por emociones negativas. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\nproblemas sociales tienen un mayor impacto en las familias y los\nindividuos m\u00e1s vulnerables psicosocialmente. \u00bfC\u00f3mo tener paciencia\nante la incertidumbre que los comportamientos infantiles de nuestros\nhijos adolescentes nos generan sobre su futuro si el nuestro resulta\ntan inquietante? Es probable que la actual generaci\u00f3n de j\u00f3venes\nvea mermada su calidad de vida en relaci\u00f3n con la anterior, algo que\nno suced\u00eda en siglos, salvando los periodos posteriores a las\nguerras. \u00bfC\u00f3mo despertar en ellos la ilusi\u00f3n necesaria para\nencontrar una motivaci\u00f3n que les mueva hacia el futuro si el nuestro\naparece tan amenazante? El adolescente contempor\u00e1neo puede tener\ndificultades para encontrar figuras adultas con las que poder\nidentificarse, \u201c\u00bfpara qu\u00e9 quieres que estudie? \u00bfPara ser un\namargado en paro como t\u00fa?\u201d \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nadulto se encuentra muy amenazado, a la defensiva, a menudo\npresent\u00e1ndose bajo la figura del esc\u00e9ptico que ya no cree en nada o\ndel resignado, \u201cesto es lo que hay chaval\u201d, cuando no del c\u00ednico\nque considera que solo un ego\u00edsmo desaforado puede salvarle. Un\nadulto que soporta mal la confrontaci\u00f3n que el adolescente necesita\npara construir su nueva identidad, impelido por una tendencia a\nllevar la contraria para diferenciarse del ni\u00f1o obediente que ya no\nquiere ser. Este adulto f\u00e1cilmente vive su espacio en peligro, lo\nque le hace m\u00e1s proclive a generar esas normas restrictivas y\nexcluyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nestructura de la familia ha experimentado y lo sigue haciendo\nprofundas transformaciones desde el siglo pasado. La liberaci\u00f3n de\nla mujer, su incorporaci\u00f3n al trabajo, la liberaci\u00f3n y la\ndiversidad sexual, la denuncia de las desigualdades de g\u00e9nero,\nconviven con la oferta del modelo patriarcal de familia que no deja\nde ofrecerse como la soluci\u00f3n a la actual incertidumbre, en una\ninvitaci\u00f3n al \u201cretorno a los antiguos valores perdidos\u201d. Las\nrelaciones est\u00e1n sometidas a un constante proceso de negociaci\u00f3n en\ntodas las \u00e1reas. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\nfuertes incrementos de las tasas de separaciones y divorcios y el\naumento de personas que viven solas parecen ser expresi\u00f3n de esta\nconflictiva. As\u00ed han aparecido nuevos modelos de familia muy lejos\ndel modelo de familia tradicional. Familias reconstituidas, familias\nmonoparentales, familias homosexuales, etc. Tambi\u00e9n los flujos\nmigratorios determinan la convivencia de modelos culturales de\nfamilia muy diferentes, as\u00ed como la situaci\u00f3n de familias que se\nven obligadas a integrar la nueva cultura de acogida tambi\u00e9n en su\nseno a trav\u00e9s de sus hijos adolescentes educados y socializados en\nella.<\/p>\n\n\n\n<p>\nAl\nigual que ocurre con la actitud de rechazo que muchas veces\nencuentran las personas migrantes en las sociedades occidentales, los\ny las adolescentes que \u201cmigran\u201d desde la infancia no siempre\nencuentra una actitud de acogida y reconocimiento. Se entiende as\u00ed\nque cuando coinciden en una misma persona ambas condiciones,\nadolescente y migrante, la situaci\u00f3n se torne enormemente compleja. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos\nj\u00f3venes provenientes de \u00c1frica suman a su expectativa de\noportunidades como migrantes, la necesidad de encontrar espacios de\nreconocimiento y verificaci\u00f3n para acabar de construir sus\nidentidades adultas. Otra situaci\u00f3n se produce en los\nreagrupamientos familiares de adolescentes latinos. Son procesos\nmigratorios en los que j\u00f3venes madres dejaron a sus hijos peque\u00f1os\nen sus pa\u00edses de origen, y luego al poder traerlos cuando ya\nempiezan a ser mayores y ellas han podido organizar aqu\u00ed una nueva\nvida, esperan que se comporten ya como adultos y adultas\nresponsables.<\/p>\n\n\n\n<p>\nToda\nuna serie de cambios que no ayudan a la hora de acompa\u00f1ar al\nadolescente en el abandono gradual de sus comportamientos m\u00e1s\ninfantiles y en la elaboraci\u00f3n de sus duelos por las p\u00e9rdidas de la\ninfancia: el cuerpo, la identidad infantil y la delegaci\u00f3n en los\npadres. Se quieren tener ya unos hijos responsables, maduros,\ncolaboradores\u2026 y ellos todav\u00eda necesitan seguir siendo en parte\nni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\n\u201cHay\nuna orden que s\u00e9 que me hijo es imposible que obedezca \u2013 me dec\u00eda\nun padre desesperado ante el comportamiento de su hijo \u2013 \u2018\u00a1crece!\u2019\n\u2018\u00a1crece ya de una vez!\u2019\u2026 pero a pesar de que lo s\u00e9, se la\nestoy dando cada d\u00eda\u201d\u201d Y tambi\u00e9n hay una cosa que s\u00e9 que\nnecesita y que no puedo darle: confianza\u2026 S\u00e9 que la necesita como\nel aire que respira, pero soy incapaz\u2026\u201d. El malestar de los\nadultos en la familia los hace m\u00e1s intolerantes. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nA\nveces puede resultar extremadamente dif\u00edcil soportar la adolescencia\nsin el recurso del autoritarismo. Las  fuertes contradicciones e\nincoherencias que los adolescentes viven en su sentimiento de\nidentidad, hace que recurran con frecuencia al mecanismo de la\nproyecci\u00f3n. Mediante el cual colocan en los padres aquellos aspectos\npersonales que justamente se les hacen m\u00e1s insoportables. \u201cEl\ncobarde de mi padre\u201d, \u201cla d\u00e9bil de mi madre\u201d, \u201cel\nignorante\u201d, \u201cla malvada\u201d, \u201cla celosa\u201d, \u201cel cerrado\u201d,\n\u201cel carca\u201d, \u201cel viejo\u201d, \u201cla loca\u201d, \u201cSi t\u00fa lo eres, yo\nno lo soy\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nY\nmientras los padres envejecen, conviven con m\u00faltiples duelos, la\nmuerte de los propios padres o de otros seres queridos, el duelo de\nlas oportunidades perdidas que no volver\u00e1n, tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de\nunos hijos-ni\u00f1os que ya no les necesitan de la misma manera. Las\ntensiones en la pareja o su ausencia en las familias monoparentales,\nlas ansias por confirmar que se tiene ya por fin una segunda\noportunidad en las familias reconstituidas tras dolorosos procesos de\nseparaci\u00f3n, el rol del padre que tan desdibujado queda con la ayuda\nde muchas sentencias judiciales tras el divorcio, o el choque de\nculturas que se produce en las familias multiculturales\u2026, hacen m\u00e1s\ncomplicado el necesario acompa\u00f1amiento que implicar\u00eda contener esas\nproyecciones sin deprimirse en exceso o responder reactiva y\nautoritariamente. La ausencia de familia extensa y un entorno social\ntan diverso e individualista en el que\ntampoco\nes f\u00e1cil encontrar apoyo para los padres, agravan la situaci\u00f3n. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nTambi\u00e9n\nlos padres proyectan sus frustraciones, su sentimiento de culpa. \u201cEs\nun monstruo, con \u00e9l no se puede hacer nada\u201d. \u201cA los 18 te vas a\nencontrar con la maleta en la puerta\u201d. Los conflictos repetidos van\nminando la convivencia, y las amenazas de expulsi\u00f3n con las que se\nintentan frenar o corregir determinadas conductas, no hacen sino\nagravar el problema. El adolescente que se siente amenazado de\nexpulsi\u00f3n raramente claudicar\u00e1, pues su ansiedad agoraf\u00f3bica, de\nsentirse perdido en el nuevo mundo adulto, le har\u00e1 reforzar su\ncomportamiento infantil. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nMuchas\nveces la \u00fanica forma en la que sabe reclamar atenci\u00f3n, sin poder\nhacerse cargo de que genera justamente lo contrario. Es el mismo\nfen\u00f3meno que sucede con el tan manido diagn\u00f3stico del TDAH, donde\nun ni\u00f1o molesta en un desesperado intento de reclamar atenci\u00f3n,\nconsiguiendo todo lo contrario y gener\u00e1ndose as\u00ed un infernal\nc\u00edrculo de mutua retroalimentaci\u00f3n, \u201ccuanto m\u00e1s molesta m\u00e1s\nrechazado es, y cuanto m\u00e1s rechazado se siente m\u00e1s molesta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nescuela es tambi\u00e9n otra instituci\u00f3n que se encuentra en la\nactualidad en un profundo proceso de transformaci\u00f3n. Hace tan s\u00f3lo\nuna generaci\u00f3n que en una escuela rural los ni\u00f1os se proteg\u00edan con\nperi\u00f3dicos la culera para amortiguar los golpes de vara con los que\nel profesor pod\u00eda \u201ccorregirlos\u201d cuando estimaba que se lo\nmerec\u00edan. Sus m\u00e9todos han cambiado radicalmente en poco tiempo,\nest\u00e1 adapt\u00e1ndose a la revoluci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la\ninformaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n. En una sociedad que se\nautodenomina \u201cdel conocimiento\u201d, \u00bfcu\u00e1l es el lugar de la\nescuela, la tradicional transmisora del conocimiento? \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPor\notro lado, se discute con la familia por las fronteras entre\n\u201cense\u00f1anza\u201d y \u201ceducaci\u00f3n\u201d. \u201cEsto te lo tendr\u00edan que\nense\u00f1ar en la escuela\u2026 Esto te lo tendr\u00edan que ense\u00f1ar en casa\u2026\u201d\nLa escuela actual cede todav\u00eda muchas veces a la tentaci\u00f3n de las\nviejas din\u00e1micas expulsivas. El destierro y el encierro, los dos\ncastigos ancestrales en la humanidad y que en la adolescencia\ncoinciden con las dos ansiedades b\u00e1sicas, quedarse encerrado en la\ninfancia o perdido ante un mundo adulto y nuevo que les desborda.\nCastigar a un absentista, por ejemplo, con una expulsi\u00f3n no deja de\nser una parad\u00f3jica medida. Muchos adolescentes sienten una compleja\nambivalencia con la escuela. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPor\nun lado, es el veh\u00edculo hacia la adultez que les pone en contacto\ncon sus m\u00e1s profundas inseguridades, pueden desearla para reforzarse\nal igual que temerla porque les confronta con sus limitaciones y les\nrecuerda su inmadurez. La acogida que la escuela hace de esos\naspectos inmaduros les hace sentirse acompa\u00f1ados, a veces\ndespertando el deseo de \u201cojal\u00e1 permanecer eternamente en ella\u201d.\nAlgo que f\u00e1cilmente se puede tornar en temor u odio justamente por\nla misma raz\u00f3n, \u201cporque les retiene en la infancia\u201d, \u201ces que\nnos tratan como ni\u00f1os\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nUna\ncompleja encrucijada de sentimientos contradictorios que cabr\u00eda\ntener en cuenta para no amplificarlos. Cosa que tristemente sucede\ncuando la escuela infantiliza en el trato y encierra en una\ninterminable rutina obligatoria, o cuando la escuela expulsa con un\nsevero dictamen condenatorio de insuficiencia o maldad.\nAfortunadamente muchas escuelas empiezan a implementar medidas\nsancionadoras inclusivas, m\u00e1s acompa\u00f1antes y estimuladoras del\ndesarrollo, o insertar en su organizaci\u00f3n programas de mediaci\u00f3n\npara atender de otra manera los conflictos. Sabemos que la ense\u00f1anza\ns\u00f3lo funciona cuando se transmite con el entusiasmo que despiertan\nlas diferentes \u00e1reas de conocimiento, descubrimientos que acaban\nresultando contagiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\nPero\nel crecimiento de nuestros adolescentes puede resultar tambi\u00e9n\ndif\u00edcil de tolerar por las novedades que introduce un nuevo ser\nadulto en nuestras vidas. En este caso no es la tolerancia a lo\ninfantil la dificultad, sino la vivencia de amenaza ante lo nuevo, lo\ndiferente, lo que nos cuestiona, lo que nos atemoriza por\ndesconocido. Es el momento en el que aparece la intimidad, un signo\nde madurez que exige respeto y confianza para desarrollarse. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nCuando\nlos miedos de los padres son excesivamente intensos dificultan este\nproceso. \u201c\u00bfCon qui\u00e9n ir\u00e1?\u201d, \u201c\u00bfa d\u00f3nde va?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9\ndebe hacer?\u201d Las estrategias de control aparecen como un intento de\ncalmar la ansiedad, pervirtiendo la maduraci\u00f3n al deformar la\nintimidad incipiente empuj\u00e1ndola hacia la clandestinidad. La\nclandestinidad ya no tiene el principal objetivo, como la intimidad,\nde cuidar alg\u00fan aspecto de la propia vida del que el adolescente\nempieza a querer hacerse ya responsable exclusivamente, sino que\npretenden ocultar y zafarse del control paterno o del adulto. Y lo\nque se oculta es vivido en parte como algo malo, confundiendo mucho\nal adolescente. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\ncontrol y la supervisi\u00f3n deben ir paulatinamente cediendo paso al\ndi\u00e1logo y la negociaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la vigilancia. Vigilar no es\ncontrolar. Vigilar es observar, estar atento e intervenir solamente\ncuando se estima necesario. Requiere una capacidad de tolerar la\nansiedad de no saber qu\u00e9 va a pasar, de no saberlo todo, requiere\nconfianza. Hay adolescentes que lo ponen muy dif\u00edcil. Y hay padres\nmuy dominados por la ansiedad. Con el control, nos adelantamos para\nevitar los riesgos que el adolescente necesita para aprender, y\neliminar as\u00ed nuestra ansiedad. Adem\u00e1s, dialogar tampoco es f\u00e1cil.\nEscuchar no es f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>\nIntentar\nentender con sincero inter\u00e9s, siempre considerando la posibilidad de\nque el otro pudiera tener raz\u00f3n, entendiendo que la verdad no es un\nabsoluto, sino tan solo algo a lo que nos podemos acercar en mayor o\nmenor medida. En nuestra sociedad se dialoga poco, la incertidumbre\nestimula m\u00e1s una lucha de poder que un di\u00e1logo creativo del que no\nsabemos, no podemos controlar con antelaci\u00f3n a la conclusi\u00f3n que\nnos puede llevar.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\ngran salto que los avances en las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y\nla comunicaci\u00f3n han introducido nunca antes se hab\u00eda producido de\nesta manera, sin tiempo para que la transmisi\u00f3n de conocimientos se\npueda hacer entre generaciones. La revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que\nsignific\u00f3 la aparici\u00f3n de la imprenta o del tel\u00e9fono, por poner\ndos representativos ejemplos, gener\u00f3 tambi\u00e9n muchos miedos y\nansiedades pero permiti\u00f3 un aprendizaje m\u00e1s gradual que no afect\u00f3\nsignificativamente a los nuevos c\u00f3digos entre estructuras sociales. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nsoltura con la que se manejan nuestros v\u00e1stagos con las nuevas\ntecnolog\u00edas es fruto de un aprendizaje que les ha llegado a trav\u00e9s\nde esas mismas tecnolog\u00edas sin la mediaci\u00f3n de la generaci\u00f3n\nanterior. Toda una prueba para nuestro narcisismo, y una oportunidad\npara el reconocimiento de un saber del que siempre estamos a tiempo\nde aprender. La verdadera autoridad necesita reconocer sus l\u00edmites\npara no perderse. Una joven describ\u00eda de forma certera las\ncaracter\u00edsticas de un educador al que finalmente empezaba a\nreconocer autoridad: \u201c&#8230;te escucha, se coloca en tu cabeza y\ncomprende lo que t\u00fa dices&#8230;, aunque luego no te d\u00e9 la raz\u00f3n\nsientes que te ha entendido&#8230; Y&#8230;, eso s\u00ed que lo tiene&#8230;, que\nsabe reconocer sus errores.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\ncrisis en los sistemas de reconocimiento es otra de las\nparticularidades de nuestra sociedad contempor\u00e1nea. Si antiguamente\nla aparici\u00f3n del cuerpo adulto marcaba ya la incorporaci\u00f3n del\nadolescente al mundo adulto, la dilataci\u00f3n del per\u00edodo de formaci\u00f3n\nretrasa angustiosamente esa incorporaci\u00f3n. \u201cNunca suficientemente\npreparados\u2026\u201d, el Mercado entretiene con un elevado cat\u00e1logo de\nm\u00e1steres, estudios de posgrado, para, fruto de la precariedad\nlaboral, pasar a estar a continuaci\u00f3n \u201csobradamente preparados\u201d.\n\n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLas\nelevadas tasas de paro y la precarizaci\u00f3n del trabajo, junto a la\nanticipaci\u00f3n de la edad de jubilaci\u00f3n, estrechan de forma alarmante\nla franja para vivir como adultos. De \u201ceternos adolescentes\u201d a\n\u201cjubilados anticipadamente\u201d. Es dif\u00edcil encontrar un lugar digno\nen un Mercado laboral que prioriza de forma tan exclusiva los\nresultados econ\u00f3micos inmediatos y parciales y es incapaz de ampliar\nsu balance contable en t\u00e9rminos de los costos sociales y personales\nque el beneficio econ\u00f3mico a corto plazo genera. Hay cosas que salen\nmuy caras a la larga y eso es tambi\u00e9n econom\u00eda. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPero\nsi la dificultad de incorporarse al mundo del trabajo ancla a los\nj\u00f3venes en una \u201ceterna adolescencia\u201d, el consumismo que el\npropio Mercado alienta cierra la tenaza con una invitaci\u00f3n a la\ninfantilizaci\u00f3n perpetua. La propaganda comercial abusa de la\ntendencia que los adolescentes \u2013 y muchos adultos &#8211; tienen a\nconfundir el tener con el ser. \u201cSi no tengo el mejor m\u00f3vil, los\nmejores auriculares\u2026 soy un pringado, un tonto, un excluido\u2026\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\ninvitaci\u00f3n al consumo se ofrece como panacea al difuso malestar\ncontempor\u00e1neo. En este sentido, el mundo de la droga, aunque ilegal,\nno deja de guiarse por los mismos par\u00e1metros y se brinda al\nadolescente para conseguir la evasi\u00f3n, una eficaz desconexi\u00f3n que\nahuyenta las emociones negativas. Una forma de automedicarse quiz\u00e1s\nno tan diferente de la que se deriva de los importantes incrementos\ndetectados en los consumos de ansiol\u00edticos y antidepresivos de la\npoblaci\u00f3n general en los \u00faltimos a\u00f1os. Estimulantes contra la\ninhibici\u00f3n, ansiol\u00edticos contra la angustia, antidepresivos, las\ndrogas se al\u00edan con los desesperados intentos del adolescente por\neliminar sus sentimientos, al igual que hacen los adultos con la\nmedicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nmundo del sexo no ha resultado inmune tampoco a la influencia del\nMercado. Las conquistas de la liberaci\u00f3n sexual han sido \u2013 y\nsiguen siendo \u2013 valiosas para superar el dominio que a trav\u00e9s del\nmodelo patriarcal los hombres imponen a las mujeres. Pero si bien es\ncierto que se es m\u00e1s libre en el proceso de construcci\u00f3n de la\npropia identidad sexual, tambi\u00e9n lo es que el sujeto est\u00e1 m\u00e1s solo\nen ese camino. La libertad siempre hace m\u00e1s dif\u00edcil el proceso, por\neso existe el miedo a la libertad. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nMercado hace m\u00e1s superficial el sexo convirti\u00e9ndolo en objeto de\nconsumo, despoj\u00e1ndolo de las dimensiones de sujeto y de la\nintersubjetividad ligada a los afectos. La pornograf\u00eda,\nespecialmente en el mundo de los hombres, se presenta m\u00e1s como una\nalternativa que como un complemento a la relaci\u00f3n con el otro. A\ntrav\u00e9s de su visionado se estimula tanto la ilusi\u00f3n de no necesitar\nal otro, como la fantas\u00eda de que se puede conocer a la perfecci\u00f3n\nlo que les gusta a las mujeres para gozar, o utilizar sus cuerpos\ncomo meros objetos de placer. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nindustria del cuerpo en el sector m\u00e9dico tambi\u00e9n explota esta\n\u201ccuota de mercado\u201d que sue\u00f1a con la \u201cperfecci\u00f3n\u201d o la\ntransformaci\u00f3n de un cuerpo \u201cequivocado\u201d. Todo ello promueve un\ntipo de discurso en el que el acceso a la sexualidad se presenta\ndespojado del esfuerzo, el sufrimiento y el placer que supone la\nconstrucci\u00f3n de una identidad sexual y del rico e interminable\ntrabajo de comunicaci\u00f3n que se necesita entre las personas que\npretenden incluir este nivel de intimidad entre sus relaciones. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\npedagog\u00eda sobre sexualidad suele reducirse al control de los\nriesgos: el SIDA y los embarazos no deseados. No hay lugar para la\nduda, la inseguridad, el pudor, la verg\u00fcenza, los afectos y el\nplacer. La adolescente se siente as\u00ed exigida o exigido a \u201cdominar\nya\u201d un terreno inicialmente desconocido y generador de fuertes\nansiedades por la importancia de su significado. \u201c\u00bfSoy\natractiva?\u201d, \u201c\u00bfcumplir\u00e9?\u201d, \u201c\u00bffuncionar\u00e1 bien mi cuerpo?\u201d,\n\u201c\u00bfdar\u00e9 la talla?\u201d. Sin la suficiente capacidad de contenci\u00f3n\ncualquier acontecimiento puede tomarse como una confirmaci\u00f3n o un\ndesmentido de las m\u00e1s catastr\u00f3ficas pesadillas, o de las fantas\u00edas\nm\u00e1s idealizadas. \u201cSoy un desastre, un despojo humano\u201d. \u201cSoy el\nmejor, ninguna se me resiste\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nM\u00e1s\nall\u00e1 de las modas y los valores est\u00e9ticos de la cultura, el cuerpo\nse transforma con signos, tatuajes, piercings, escarificaciones, y en\nnuestra contemporaneidad a trav\u00e9s de la cirug\u00eda est\u00e9tica,\npretendiendo reforzar una identidad que en ocasiones no tiene ni el\ntiempo ni el espacio suficiente para irse construyendo internamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\nNos\nencontramos as\u00ed ante el reto de aplicar los conocimientos que\ntenemos sobre el desarrollo en esta etapa para acompa\u00f1ar mejor su\ntransici\u00f3n. Algo que requiere paciencia con la presencia de los\naspectos infantiles y confianza en su crecimiento y maduraci\u00f3n,\nest\u00edmulos para fomentarlos, reconocimiento de sus capacidades y de\nsu creatividad y oportunidades para que las y los adolescentes puedan\nponerse a prueba y completar su transformaci\u00f3n en adultas y adultos.\nY algo que requiere tambi\u00e9n formaci\u00f3n de los profesionales que\ntrabajamos con adolescentes para ayudarlos y tambi\u00e9n a sus entornos\ncuando aparecen las dificultades. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\ncreaci\u00f3n de espacios donde todo esto sea posible es clave para la\nadolescencia y tambi\u00e9n para nuestra sociedad. La mirada, la\ncreatividad de esta son contribuciones imprescindibles para la\nsociedad en este momento de cambio, para la recuperaci\u00f3n de un\nespacio p\u00fablico, de un \u201cnosotros\u201d, lejos del individualismo y la\ncompetitividad despiadada que lucha por los beneficios monetarios.\nSin ese \u201cnosotros\u201d tampoco la adolescencia tendr\u00eda ning\u00fan lugar\nal que\narribar.\n\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los j\u00f3venes y la creaci\u00f3n* Jos\u00e9 Ram\u00f3n Ubieto Los j\u00f3venes son creadores por naturaleza. Pero no por naturaleza biol\u00f3gica o gen\u00e9tica, sino pulsional. Pulsi\u00f3n en psicoan\u00e1lisis quiere decir que tenemos un cuerpo que goza, que no para \u2013incluso en estado de reposo, aunque en menor medida- de afectarse por todo tipo de est\u00edmulos. 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